Tiempo a favor
tiempo en mi contra
¿Acaso importa?
Sólo queda el amor.
Es extraña la vida de los objetos. En
escaparates sobre seda azul reposan relojes latentes de tiempo
desbordantes. Y en un claro canto de plata y cobre cielos arrastrados
a su belleza se han condensado. Y el sol no bailó más. Caminó tan
sólo, puro ritmo sin musicalidad. Y al compás marchó la aurora
celestial, y el mismo Dios se apresuró a ponernos fecha de
caducidad.
Cien años. Y mi tiempo ¿Dónde a
quedado? Fue arrastrado por el viento a un valle lejano, donde aún
estrechando los ojos puedo verlo, mis recuerdos, entre la niebla,
olvidando. Rasgos sobre papel marchito, moteado pomposo de mil eras
orgulloso. El viejo seco se ha encontrado con mi rostro nuevo, y lo
ha chupado. Ha hundido la lengua del vicio en las fosas nasales de un
niño. Sutil saliva son mis lagrimas de labios con pestañas
derramando ¡Oh! Lubricando, la tristeza en mi mirada.
De esta maquina, de esta mentira, la
verdad no dicha, ¡Bendita! La penetración de tu mirada. ¡Y seré
violado por tus ojos! Que estúpido deseo. No se puede follar con
quien no tiene coño. Y los secretos que buscas ¡Ya los sabes! Los
sabes...
Sabes que nuestro amor no es para
siempre. Dime, consumista ¿Que hay moderno que sea para siempre?
Salvo la fealdad y la muerte, nada. El amor es efímero, su caducidad
está programada. Sabes que no estaremos juntos siempre, en no
demasiado nos diremos adiós, y cada uno seguirá con sus vidas.
Sabes que nos separaremos. Sabes que llegará el desamor. Te cansarás
de mi (yo de mi ya me he cansado) y te irás. Y llorarás. Porque la
vida es miserable, porque nuestro tiempo no nos deja amar. Y
romperás, tu sangre en mil estrellas constelando la verdad. Y
volverás a amar. Porque es fácil amar a alguien mejor que yo. Lo
encontrarás. Encontrarás a otro chico mejor. Los has tenido
mejores, los tendrás mejores. Soy sólo otra penosa transición. De
un chico a otro. Y no te importa. Y a mi tampoco. Pero tu me
importas. Pero eso da igual. Porque cada vez que de tus labios suena
un “te quiero”, yo sólo escucho un “dejar” al final.
|